¿Sociedad anárquica? El Dr. Ramón Flores Carrillo analiza en marzo de 2012 la pérdida del control estatal sobre el orden público en Venezuela: grupos criminales organizados, redes de tráfico ilícito de sustancias estupefacientes, paramilitares disfrazados de militares y más de 170 mil venezolanos asesinados por el hampa en trece años de gobierno chavista.
Columna del Dr. Ramón Flores Carrillo originalmente publicada el 25 de marzo de 2012
En la Venezuela de hoy tenemos grandes evidencias de que el Estado perdió el control sobre la disciplina y el orden que cualquier estándar normal de un país democrático debería tener.
Si no lo cree así, observemos los nuevos protagonistas de las armas. Leía con alta preocupación una investigación de la licenciada Zubillaga de la Universidad Simón Bolívar, donde traía a la mesa de discusión potenciales grupos criminales, como también redes criminales armadas y organizaciones de tráfico ilícito de sustancias estupefacientes y psicotrópicas, que penetran los elementos políticos y sociales.
A ello debemos sumarle los organismos clandestinos y camuflados como defensores de las corrientes e ideologías bolivarianas.
Sociedad anárquica: el desplazamiento del Estado
Adicionalmente a grupos de delincuentes organizados, hay mafias que encuentran en miembros de instituciones importantes sus aliados, y allí hacen su nicho y crean sus estrategias lucrativas.
En trece años se estima que víctimas del hampa han muerto más de 170 mil venezolanos, que el Estado ha demostrado una gran ineptitud donde hemos tenido diez ministros de Relaciones Interiores con planes y políticas diversas que coinciden en la tolerancia de estos graves hechos.
Sin contar con los grupos irregulares que funcionan libremente en nuestro noble país disfrazados de militares y grupos paramilitares. Esto es público y notorio en los llanos venezolanos, Barinas y Apure, pero también podemos verlos en parroquias de Caracas, realizando su «trabajo» en alcabalas clandestinas.
Diez ministros, ningún resultado
En trece años se estima que víctimas del hampa han muerto más de 170 mil venezolanos. El Estado ha demostrado una gran ineptitud donde hemos tenido diez ministros de Relaciones Interiores con planes y políticas diversas que coinciden en la tolerancia de estos graves hechos.
Grupos violentos que fusionan lo lucrativo, lo instrumental y lo político. Estas premisas dificultan y obstaculizan la vida común de los ciudadanos y la operatividad de sus instituciones, amén de que desplazan al Estado como monopolizador de la violencia.
El monopolio de la violencia perdido
La triste conclusión de esta sociedad anárquica es más sociedad indefensa, precisamente por quien tiene que garantizarle el orden, la seguridad y cumplimiento de la Constitución y las leyes de la República.
Con responsabilidad y conciencia, debemos despertar ante esta realidad; poner el miedo a un lado y por los canales democráticos, salir a votar como un derecho ciudadano para producir los profundos cambios de la reconstrucción de la patria.
La sociedad anárquica venezolana no es destino, es consecuencia de decisiones políticas que pueden ser revertidas con voluntad ciudadana y respeto a los derechos humanos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ramón Flores Carrillo
Vicepresidente de la Comisión de los DDHH de la FIA











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