Triste y torpe espectáculo criollo: el Dr. Ramón Flores Carrillo analiza en marzo de 2012 la pobre defensa del agente del Estado venezolano Germán Saltrón ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington. Argumentos repetitivos sobre el golpe de 2002 que ignoran las violaciones sistemáticas del régimen contra Afiuni, Mazuco y la libertad de expresión.
Columna del Dr. Ramón Flores Carrillo originalmente publicada el sábado 31 de marzo de 2012
A propósito del 144 período de audiencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington, se realizaron tres encuentros. Uno de ellos con carácter privado, para hablar y denunciar la situación de los derechos humanos en nuestro país; y el tercero para debatir sobre los atropellos cometidos por este gobierno contra la libertad de expresión.
Pero el primero de ellos fue solicitado casualmente por el Estado venezolano a través de su agente para los derechos humanos, Germán Saltrón, quien por cierto, de forma reiterada se dejó ver la costura con su pobre y repetitivo repertorio a la hora de defender al Estado venezolano.
Triste y torpe espectáculo: la argumentación oficial
Es penoso recordar que la argumentación de este alto funcionario del Estado venezolano, que por cierto comienza en el año 2003, es el golpe de Estado del año 2002. Con este mismo pretexto pretende justificar las constantes y reiteradas violaciones del Estado, olvidando que el único que viola los derechos humanos universalmente es este, amén de ser responsable por acción u omisión.
No es muy difícil entender que el Estado firmó y ratificó el Pacto de San José de Costa Rica o Convención Americana de los derechos humanos, con lo cual aceptamos la competencia establecida en el Sistema Interamericano.
Flaco y torpe servicio se le hace al Estado venezolano, quien tiene la pésima fama internacional como transgresor de los derechos humanos, al reiterarle la agenda ya manoseada de hace diez años, o la débil exposición y argumentación del cliché.
Los casos que el agente del Estado ignora
Flaco y torpe servicio se le hace al Estado venezolano, quien tiene la pésima fama internacional como transgresor de los derechos humanos, al reiterarle la agenda ya manoseada de hace diez años, o la débil exposición y argumentación del cliché, con respuestas prefabricadas para justificar las constantes violaciones que cometen en nuestro noble país; todo ello sin contar con las más de 170.000 muertes víctimas del hampa (y familiares), como muestra de la ineptitud gubernamental.
Asimismo, es público, notorio y comunicacional, relevado de toda prueba, según sentencia del TSJ, la cobarde acción contra periodistas de un diario impreso, cometida por funcionarios; y la irracional y caprichosa acción de tener tras las rejas a un diputado electo (Mazuco). ¿Sr. Saltrón, aquí hay separación de los poderes públicos? ¿Y Afiuni, la jueza que dentro de su jurisdiccionalidad decidió un caso «sagrado»?
La criminalización de la disidencia como debate pendiente
Y finalmente, para no profundizar, ¿la criminalización de la disidencia es un tema para ser discutido?
Qué importante que este funcionario pagado por nosotros (Germán Saltrón) pudiera dar una honesta y asertiva respuesta a estas simples y básicas preguntas cotidianas en Venezuela. No resisten un modesto y sencillo análisis.
Seguro que ahora el genio o maestro de los derechos humanos criollo amenaza con desconocer a la Comisión con el chantaje que está presuntamente parcializada. El triste y torpe espectáculo criollo continúa frente al mundo democrático.
Ramón Flores Carrillo
Vicepresidente de la Comisión de los DDHH de la FIA











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