Poderes irónicos es una crónica del Dr. Ramón Flores Carrillo sobre la Venezuela de 2015: colas en supermercados como política de Estado, dueños de cadenas presos por capricho del régimen, Leopoldo López sometido a tres audiencias semanales para inhabilitarlo, y un país donde ser pendejo, trabajador o sueldo mínimo significa no poder vivir dignamente.
Columna del Dr. Ramón Flores Carrillo originalmente publicada en Diario 2001 el domingo 15 de marzo de 2015
El mundo al revés. Más allá de la situación geopolítica, Venezuela vive una grave crisis económica, política, social y ética donde el ciudadano de a pie, el pendejo que trabaja por su cuenta o tiene un sueldo mínimo, no puede vivir dignamente ya que trabaja o hace las colas para los alimentos básicos; o sencillamente, se convierte en «un profesional» de la economía informal y remata los alimentos que obtiene «legalmente» para ganarse un extra en dinero, luchar contra la inflación y exponerse a ser encarcelado.
Las colas de los supermercados y farmacias son producto de una política de Estado para entretener y controlar al ciudadano, con el agravante de no encontrar los suministros de comidas y las medicinas. Esto es tan preocupante que tiene que sucederle a uno para ratificar y protestar contra la ineficiencia, ineptitud y corrupción de un régimen que no respeta los contratos sociales, los convenios internacionales y la Carta Magna, guía orientadora de nuestra conducta en la anarquía que ha dispuesto el régimen para someternos.
Poderes irónicos: el régimen y Leopoldo López
Presos los dueños de importantes cadenas de supermercados por capricho de un enchufado que tiene que desplazar su responsabilidad al pequeño empresario y a Leopoldo López, a quien le están haciendo tres audiencias semanales que tardan hasta la madrugada del día siguiente para condenarlo lo más rápido posible e inhabilitarlo para que no participe en elecciones.
Ello porque es obvio que en la primera oportunidad que el soberano haga uso de su derecho al voto en circunstancias claras, con la observación de los testigos de mesa e internacionales, López barrerá como un fenómeno electoral y político en Venezuela, y acabará con el abuso de poder y la represión para que el Gobierno deje de encarcelar e intimidar, sin recordar que los pueblos se levantan, así lo señala la historia.
Los militares son leales hasta que dejan de serlo. Los pillos y cobardes obviamente se esconderán e irán a buscar su dinero en algún paraíso fiscal y «disfrutarlo» perseguidos por hechos de corrupción y violaciones de los derechos humanos que desconoce nuestro país, pero recordemos que son imprescriptibles en el mundo, según los estándares de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Habilitante: ¿para qué?
¿Habilitante para qué? Ya entiendo, ¿para llevar a límites tolerables los 25.000 muertos anuales? ¿Para desarmar a las ilegales milicias, colectivos y reservas parapoliciales? ¿Para devolverle la comida al pueblo o eliminar las colas de los supermercados y farmacias? No, seguro es para que la inflación baje y se fortalezca la economía, para hablar de poderes públicos independientes, para que no suba la gasolina, para que liberen a los presos políticos. Sencillamente no, al parecer para ninguna de las anteriores que son los verdaderos problemas que aquejan al país.
Preocupante: los poderes irónicos en acción
Esto es tan preocupante que tiene que sucederle a uno para ratificar y protestar contra la ineficiencia, ineptitud y corrupción.
El inspirador del monstruo está en Ramo Verde, los monstruos están por todo el país descontentos, arrechos por el irrespeto al ciudadano, el vulgar engaño del cual somos víctimas en la Venezuela de hoy. Crece el inconformismo, el descontento y la claridad de lo que vivimos. Hay esperanzas en un cambio de modelo donde se pueda vivir dignamente en democracia, que haya respeto a los estándares internacionales, que vengan las transformaciones y un nuevo pacto social.
Ramón Flores Carrillo
Presidente del Comité de los DDHH de la FIA











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